miércoles, 14 de enero de 2009

El precio de las cosas

Siempre me educaron haciéndome ver que cada cosa tiene un precio, sin duda pertenezco a aquel grupo de niños impactados por la profesora de baile de "Fama" y su aquel "la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagarla...." ya veis que no pretendo referirme a la acepción más prosaica del asunto, no no no, no va por ahí el pensamiento de este post. Llamadme trasnochado si queréis pero en estos sorprendentes momentos en que la economía mundial se va al carajo, en que el euro dentro de poco valdrá menos de una peseta, en que los que nos hemos comprado una casa y, valga la redundancia, casa-do con el banco hasta que la muerte nos lo quite todo.... No, no quiero hablar de ese precio a la baja, quiero hablar de ese otro precio a la alta ese que no se devalúa, ese que no se consigue en una ventanilla, ese que no se consigue estirando la mano... quiero hablar de ese precio que hay que pagar cuando lo que hacemos es cerrar la mano y apretarla fuerte, apretarla y no mirar abajo, apretarla y no notar el cansancio de nuestros músculos tetanizados, apretarla mirando solo la etiqueta de lo que estamos pagando para lo que queremos conseguir... No es en euros como se paga, se paga en esfuerzo, se paga en lucha para la superación, se paga en control del miedo, se paga luchando contra el sillón, pero sobre todo se paga luchando contra esta sociedad decadente (y ahora visto lo que estamos viendo, sí lo puedo decir sin que me suene a demagogia) que no hace sino querer demostrar que con unos pocos billetes puedes cubrir "el precio de las cosas" contra esta sociedad que reza que todo ha de ser fácil, contra esta sociedad que nos ha enseñado que el precio de las cosas está en una etiqueta, con esta sociedad que antepone el bienestar y la comodidad a cualquier otro valor. Aquí tenéis el terrible ejemplo, haced la prueba, poneos los pies de gato del campeón del mundo, usad su misma cuerda, iguales cintas y mallas y....decidme lo que pasa, ¿os sirvió de algo? curioso deporte este en el que tenemos acceso al mismo material que el campeón del mundo.....¿ y? permitidme deciros lo que ya todos sabemos: ¡no nos sirve de nada! ¡¡seguimos sin subirnos ni a un matojo!!!

No pretendo insultar a la inteligencia de nadie, tan solo pretendo mantener viva esa diminuta llamita que alumbra en el último rincón de nuestro bulbo raquídeo, esa llamita que en la intimidad nos acusa cuanto nos excusamos, nos dice la dolorosa verdad cuando nosotros mentimos, e inevitablemente, queramos oírla o no, nos dice cual es el verdadero precio de las cosas y qué es lo que hay que hacer para conseguirlas.

1 comentario:

hans dijo...
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